En cumplimiento con la Ley 34/2002 de servicios de la sociedad de la información le recordamos que al navegar por este sitio web está aceptando el uso de cookies propias y de terceros que recogen información sobre su navegación para mostrarle publicidad relacionada y recopilar datos analíticos. Acepto | Más información

Seas bienvenido/a a esta sección desde donde puedes encontrar los mejores precios para visitar San Sebastián.

San Sebastián

El unánime amor del terruño, una gastronomía suculenta, sus tabernas, sus calles y su gente. San Sebastián es un lugar que no debería ser obviado por ningún viajero.

San Sebastián y otros pequeños pueblos vecinos como: Zarautz y Fuenterrabía, son de esos lugares que ningún viajero debería obviar más allá de los circuitos tradicionales.

¿Cómo llegar?

Yo recomendaría hacerlo en avión ya que las vistas aéreas de su paisaje son realmente espectaculares.

Estéticamente, San Sebastián es una especie de París en miniatura, por un lado, el porte y la finura de los vascos de clase acomodada; y por otro, el aroma que se desprende de los sectores populares, bodegones obreros, trabajadores de calles y mercados. A todos, los unos y a los otros los une el espíritu de amor por su terruño que a los viajeros les quedara tan claro como el buen trato que recibirán, distante, pero, afectuoso a la vez.

La idiosincrasia vasca

Los vascos se presentan como desconfiados respecto del forastero; resulta fácil percibir que recurren a su mítico idioma cuando advierten la presencia de foráneos, prefiriendo entenderse sólo entre ellos. Nos hacen sentir que efectivamente son un país aparte, pero con esa misma contundencia se entregan abiertos y cálidos al diálogo cuando van tomando confianza.

Si la definición de variante parisina le cabe a San Sebastián, de sus localidades vecinas se puede decir que son una reproducción de un colorido pueblo suizo o alemán. Entonces, aquí tenemos una síntesis de la parte más promocionada de Europa, eso si, con la personalidad vasca.

Su gastronomía

En San Sebastián, podemos comer muy bien y además, como los dioses, y esto puede ser en cualquier lugar. No solo productos del mar, la forma en que preparan el pato y el cordero, sencilla y abundante y de aromas inconfundibles bien valen la pena probar. Para que vamos a hablar de las sopas que se sirven en cualquier taberna, inconfundibles y sensacionales. En muchas de estas tabernas se las sirve en largas mesas donde nos codeamos con el comensal vecino sin que esto jamás moleste.

Su hotelería, aún la más sencilla, es buena. Sus servicios muy eficientes. También hay centros de rápido despacho, con alimentos frescos que son un regocijo para el placer gastronómico.

Coquetos edificios están pegados al mar, se empalman con callejuelas angostas, empedradas parecidas a las de Toledo, sus muelles y la rambla limpia con una medida justa como para sentir que estamos cerca de todo. Los vascos y su geografía bien merecen que los conozcamos.






© 2010 - 2015 . Todos los derechos reservados . Marca Registrada - Condiciones Generales de vuelosmundo.net