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Bélgica

Un paseo por su casco histórico, los pubs y el museo de Rubens. La Catedral y el barrio del diamante.

Amberes, a 50 km de Bruselas, es la segunda ciudad más grande de Bélgica y también una de las más bellas. Amberes con su arquitectura uniforme, lejos de aburrirnos nos impulsara a descubrir y conocer esos detalles que resaltan el bienestar económico de sus habitantes. Amberes es asociada con la riqueza, aquí se produce el 70% de los diamantes del mundo.

Antwerpen (en flamenco) es una ciudad que resulta sencilla de recorrer. Una vez en su centro histórico, es preferible realizar el recorrido a pie. Las cortas distancias nos permitirán descubrir exquisitos restaurantes, bares y negocios.

Grote Markt (plaza del pueblo) es algo más pequeña que La Grand Place de Bruselas, pero no tiene nada para envidiarle. Entre los atractivos a prestarles atención, hay tres que no debemos obviar en nuestra recorrida, son imperdibles: el edificio Municipal, las casas que rodean la plaza y el monumento central.

Los edificios del lugar comparten un similar estilo con techos a dos aguas, fachadas atestadas de ventanas y doradas esculturas en su punto más alto. Todas las casas son diferentes, el color de sus muros presenta variaciones y la altura es dispar. En su conjunto, crean la fisonomía característica de Amberes.

En el centro de la plaza podemos observar a Brabo, quien dio el nombre a la ciudad. Es referencia del más importante monumento de la ciudad. ”Cuenta la leyenda, que en el rio vivía un gigante que le cortaba las manos a los marineros que se negaban a pagarle peaje. Brabo, consiguió darle muerte, cortó su mano y la tiro al rio. De ahí el origen de su nombre: Ant, significa mano, werpen, tirar. La mono paso a ser el símbolo de la ciudad. Cuando conocemos su historia, resulta interesante volver a mirar el monumento, ahí descubriremos a Brabo sosteniendo la mano que le corto al gigante”.

La imponente construcción del edificio municipal es de estilo renacentista, en su planta baja se ubican 45 arcos, que fueron pensados para albergar negocios. En el cuerpo central se ubican dos esculturas, una representa la justicia y la otra, la prudencia. Su interior merece nuestra visita. La decoración es del siglo XIX.

A pocas cuadras del palacio de la municipalidad nos encontramos con la Catedral de Nuestra Señora. Se la empezó a construir en 1352 y fue recién terminada en 1559, hoy es un edificio magnifico de estilo gótico. Se caracteriza su torre, de 123 metros de altura, se la puede ver desde casi toda la ciudad. Su interior tiene a sus paredes practicamente recubiertas con obras de reconocidos artistas, destacándose las de Rubens.

Terminada nuestra recorrida, una buena idea es tomarse un descanso y saborear alguna de las 250 variedades de cervezas que se ofrecen en los pintorescos pubs, que con sus paredes y pisos de madera, una tenue luz y estanterías colmadas de botellas nos harán pasar un momento mas que placentero. Después, podemos continuar nuestro paseo y pasar por la casa de Rubens, quien vivió la mayor parte de su vida en Amberes.

La casa de por si es una atracción, además, las pinturas exhibidas resultaran mas que interesantes. El lugar conserva un estilo renacentista barroco, una entrada impactante y jardines muy cuidados.

El Barrio del Diamante es otro sitio para visitar, la zona tiene más de 1500 empresas que se dedican a ese rubro. Podemos visitar el Museo del Diamante y diferentes talleres donde podremos ver a los artesanos realizando su trabajo.

La cocina de Amberes es otro de sus puntos más altos, es influenciada por la francesa pero posee sus propias especialidades y, por cierto que son deliciosas. Un plato típico, los mejillones con diferentes salsas o las endivias gratinadas con jamón. Si el tiempo nos permite una sola elección, lo apropiado seria una carbonnade, que es un riquísimo guiso de carne cocido con cebollas y cerveza belga. Para el final y como frutilla del postre, unos exquisitos chocolates y pralinés, para ir saboreando mientras recorremos la ciudad.






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